Oh!, salió positivo

Ves dos líneas rosadas y ya sabes que tu vida cambiará de la noche a la mañana, es como que toda la vida has vivido en la oscuridad y de pronto sale el sol y puedes ver todo con más claridad. Estuve desde navidad hasta comienzos de enero pensando que haría si tuviera un hijo. Cuando lo pensaba no podía siquiera imaginármelo. Una persona que dependa de mí, un ser humano al que tener que cuidar.

 Menos mal que cuando quedé embarazada lo habíamos conversado y acordado con mí novio. Fue una decisión mutua. Distinta es la sensación cuando quedas embarazada sin saberlo, sin acordarlo y sin pensarlo. Más difícil aún es la reacción y más complicado el proceso de tener que contarle a todos, estando sola, con una personita en tu interior.

Llegó el día en el que decidimos hacernos el test de embarazo y saber si por fin íbamos a ser padres. Yo quería hacerlo mucho antes pero mi novio tenía el temor de que fuera muy pronto y saliera negativo sin serlo.

En ese momento, cuando te haces el test sientes que es lo más grande que te puede pasar en la vida. No te imaginas que lo que viene después sí que es un desafío. Cuando el test dice positivo no te puedes imaginar lo que viene en esos próximos nueve meses y después del embarazo es aún más insospechado.

Después de enterarnos que íbamos a ser padres, a mediados de enero el próximo paso era decirle a la familia. No sabes cómo se lo van a tomar, que van a decir, que pensarán. Antes de decirle a cualquier persona nos hicimos una ecografía para estar seguros de que el test estaba en lo correcto. 

Cuando fuimos a la clínica a hacernos la ecografía me hicieron pasar sola, el doctor comenzó a revisar hasta que descubrió un pequeño huevito, ahí estaba mi hijo. Ahí hicieron pasar a mi novio y nos mostraron los latidos y las medidas de nuestro bebé.

Fue uno de los momentos más emocionantes de nuestras vidas, ya tenía un mes de embarazo y mi bebé estaba creciendo de a poco. Tenía 6 milímetros y 112 latidos por minuto.

Saliendo de la clínica fuimos a contarle a mi familia, a mi mamá, mi papá, mi hermana, mis abuelos. Todos estaban un poco impactados pero contentos. Poco a poco se fueron haciendo la idea de que habrá un nuevo integrante en la familia. 

Luego le contamos a la familia de mi novio que lloraron de la emoción. Lo único que querían era tener un nieto. Por suerte fue una noticia bienvenida en ambas familias y todos aunque les costó creerlo nos abrieron los brazos para ayudarnos en todo lo que venía a futuro. Ahora nos tocaba a nosotros hacernos cargo de lo que venía de aquí en adelante.

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